El músculo es nuestro capital para la longevidad. Una masa muscular adecuada desempeña un papel de tracción y apoyo para nuestros huesos. Por lo tanto, los adultos mayores con buena masa muscular tienen un riesgo significativamente menor de pérdida ósea. Su riesgo de fracturas y caídas también es mucho menor. En el futuro, si se enfrentan a diversos eventos agudos, incluidos tumores y otras condiciones graves, tienen una reserva más fuerte de resiliencia y un mayor capital para la longevidad.