El estrés térmico, cuando se aplica correctamente, es una potente señal hormética para la longevidad Brevísimos períodos de sauna o baños calientes aumentan las proteínas de choque térmico, que mantienen el control de calidad de las proteínas y evitan que las proteínas mal plegadas se agreguen en el cerebro y el sistema cardiovascular Los estudios muestran que inducir proteínas de choque térmico puede proteger contra la toxicidad de la amiloide-β 42, reducir el daño vascular relacionado con proteínas y disminuir la pérdida muscular durante la inactividad de las extremidades en aproximadamente un 40% Una expresión genéticamente más alta de HSP70 se asocia con 1-2 años adicionales de vida, y una sola sesión de calor de 20-30 minutos (sauna a ~163°F o baño a 104°F hasta los hombros) puede aumentar las proteínas de choque térmico en aproximadamente un 50% sobre la línea base