El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha proporcionado pruebas directas revolucionarias de escape atmosférico de exoplanetas ultracalientes, capturando planetas literalmente sangrando sus atmósferas hacia el espacio bajo una implacable observación estelar en 2025 del ultra-caliente Júpiter WASP-121b (también apodado Tylos), el instrumento NIRISS del JWST que sigue la absorción de helio de forma continua a lo largo de una órbita completa. Los resultados revelaron no una, sino dos colas colosales de helio: una que se arrastra detrás del planeta como una cola clásica de cometa, impulsada hacia afuera por la presión de radiación estelar y los vientos, y una inesperada cola delantera que se curva hacia adelante hacia la estrella, probablemente atraída por fuerzas gravitatorias. Estas colas se extienden a lo largo de más de la mitad de la órbita del planeta, marcando la detección continua más larga de escape atmosférico jamás registrada. La intensa radiación ultravioleta y de rayos X de la estrella anfitriona calienta la atmósfera superior a miles de grados, permitiendo que gases ligeros como el hidrógeno y el helio superen la gravedad y fluyan a gran velocidad. Se han observado salidas dramáticas similares en otros gigantes gaseosos cercanos y sub-Neptunos, incluyendo halos extendidos de hidrógeno/helio y estructuras similares a cometas en mundos calientes de Júpiter y Neptuno. Estas detecciones JWST se basan en pistas anteriores del Hubble, proporcionando un detalle y una duración sin precedentes. Por qué esto es revolucionario: La fuga atmosférica no es solo una curiosidad, es un escultor clave de los sistemas planetarios. A lo largo de miles de millones de años, este proceso puede despojar gruesas envolturas de hidrógeno-helio de mundos jóvenes o irradiados, reduciendo planetas ricos en gas a "mini-Neptunos", super-Tierras rocosas o incluso núcleos desnudos. Ayuda a resolver enigmas de larga data, como la escasez de planetas de tamaño intermedio (el "valle del radio") y por qué las poblaciones observadas se desvían de las teorías de formación. Al cuantificar las tasas de pérdida de masa en tiempo real, el JWST vincula la actividad estelar, la gravedad planetaria, la composición y la distancia orbital con resultados a largo plazo, incluyendo pistas sobre la habitabilidad en otros sistemas. Estos hallazgos, publicados en revistas como Nature Communications y cubiertos por la NASA y equipos astronómicos líderes (por ejemplo, Université de Montréal, Universidad de Ginebra), demuestran el poder del JWST para transformar nuestra comprensión de cómo evolucionan los planetas a lo largo de la galaxia. Desde gigantes gaseosos con cola de cometa hasta restos despojados, estamos viendo cómo se desarrolla la historia planetaria en luz infrarroja.