El cáncer no ha sido curado. Ni siquiera está cerca. El equipo del profesor Kwang-Hyun Cho en KAIST construyó un modelo computacional de 522 genes y casi 2,000 interacciones a partir de 4,252 células intestinales. Realizaron simulaciones para encontrar tres genes (MYB, HDAC2, FOXA2) que, cuando se silencian simultáneamente, empujan a las células del cáncer de colon a comportarse como tejido intestinal sano. Las células reprogramadas expresaron marcadores normales como KRT20 y VDR, mientras que las vías cancerosas como MYC y WNT se silenciaron. En ratones, los tumores de las células tratadas eran significativamente más pequeños que los controles. Aquí está lo que esas 8 millones de personas que están desplazándose no están procesando: esto funcionó en tres líneas celulares de cáncer de colon en un laboratorio. El único cáncer donde la "terapia de reversión" ha funcionado realmente en humanos es la leucemia promielocítica aguda, donde ATRA más trióxido de arsénico logra más del 95% de remisión completa. Ese avance ocurrió hace décadas. Ampliarlo a tumores sólidos ha sido la ballena blanca de la oncología desde entonces. El trabajo de KAIST es real y el enfoque computacional utilizando gemelos digitales para identificar sistemáticamente objetivos es genuinamente nuevo. Los descubrimientos de reversión anteriores fueron en su mayoría accidentales. BENEIN proporciona a los investigadores un marco para buscar interruptores moleculares a través de tipos de cáncer en lugar de tropezar con ellos. Pero la tecnología ha sido transferida a una startup llamada BioRevert Inc., y la brecha entre "las células cancerosas cambiaron de comportamiento en un plato" y "esto trata a los pacientes con cáncer" es de aproximadamente una década y mil millones de dólares en ensayos clínicos. Las células necesitan permanecer revertidas a largo plazo, el enfoque necesita funcionar dentro de tumores humanos reales con sus microentornos caóticos, y nadie sabe aún si silenciar MYB, HDAC2 y FOXA2 en un paciente vivo produce efectos secundarios que rivalizan con la enfermedad misma. La verdadera historia: KAIST construyó un mejor mapa. Aún no han encontrado el destino.