Dato curioso: bajo la ley de la dinastía Han había dos formas de conmutar una condena de muerte: pagar una multa elevada o aceptar la castración. Sima Qian (el gran historiador de la dinastía Han que había sido condenado a muerte por defender públicamente a un general, Li Ling, que se había rendido al enemigo) era demasiado pobre para la multa, así que eligió la castración. En esta famosa carta a su amigo Ren An explica que este es solo un pequeño precio a pagar para terminar su monumental Shiji (una historia completa de todo el mundo conocido), y que incluso "mil mutilaciones" valdría la pena. No estoy seguro de que muchos autores contemporáneos tengan este tipo de compromiso con su oficio 😏 Sima Qian fue finalmente reivindicado: su Shiji es ahora considerado la obra fundamental de la historiografía china. No perdió su hombría por nada...