Cada vez que estoy en un Chick-fil-A me recuerda que el servicio al cliente es una habilidad que se enseña. Cualquier negocio puede ofrecer un gran servicio al cliente Podrías dejar las llaves del coche a los jóvenes de 19 años que tienen trabajando allí, hacer que cuiden tu casa y tu perro, sin preocupaciones. ¡Qué educado!