El sesgo de negatividad es un rasgo que exige la evolución. Si te acercas al arbusto que se mueve, tu linaje genético podría terminar. Pero ya no somos simios en las llanuras del Sahara. Las necesidades simples donde evolucionó este rasgo—comida, refugio, supervivencia—se resuelven en relación con la vida moderna. Las necesidades complejas—amor, plenitud, sentido—siguen por ahí. Y así, el sesgo de negatividad se convierte en una trampa. Nuestras mentes son excepcionales detectores de patrones, los mejores identificando lo que está mal en un mar de bondad. En situaciones complicadas, esto es una virtud brillante. Detecta el defecto en la línea de fábrica y conviértete en empleado del mes. En situaciones complejas, es un talón de Aquiles. Rodeados de banderas verdes, nos fijamos en la única roja. La mente se descontrola por un mensaje perdido o retrasado, y una pareja ideal se te escapa de las manos. Pero no existe la perfección. Solo he encontrado un truco fiable para contrarrestar esto: la gratitud. Iterando sobre todo lo bueno, la simple aritmética delatará lo ridículo de todo ello. Reentrena tu mente para que valore bien todo en tu vida. Te prometo que te vas a sobrepasar si te atreves a hacer un balance. En la vida moderna y con los problemas actuales Aprende a amar la imperfección. 13,1 mi a las 7:03/mi 4,2 mi a las 8:35/mi (tiempo de recarga) @zachpogrob