Una roca de 2 mil millones de años acaba de revivir una vieja teoría alienígena. Nuevos hallazgos de la NASA y la agencia espacial de Japón revelan que el asteroide Bennu, una reliquia rica en carbono de la infancia del sistema solar, contiene ingredientes clave de la vida: 14 de los 20 aminoácidos utilizados por los organismos de la Tierra, además de precursores químicos del ADN y el ARN. Confirmadas en enero de 2025 por la misión OSIRIS-REx, estas moléculas estaban encerradas dentro de una roca prístina intacta desde antes de que existiera la Tierra. Refuerzan la panspermia, la idea de que las materias primas de la vida llegaron del espacio en lugar de emerger aquí. Imagínese la Tierra enfriándose desde su ardiente nacimiento. Los cometas y asteroides, cargados de compuestos orgánicos estables, se estrellaron contra el joven planeta, entregando las semillas químicas de la biología. La panspermia no necesita pasajeros vivos, solo moléculas duraderas que pueden generar complejidad en un mundo hospitalario. En resumen: la vida puede no haber comenzado en la Tierra; puede haber sido ensamblado aquí a partir de importaciones cósmicas. Durante años, los escépticos cuestionaron si los compuestos orgánicos frágiles podrían sobrevivir al vacío, la incineración atmosférica o el impacto explosivo. Sin embargo, las pruebas de laboratorio y las misiones como OSIRIS-REx ahora muestran que muchos pueden. Si Bennu lleva el conjunto de herramientas de la vida, el universo puede estar sembrado con él en todas partes.