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En los oscuros límites de nuestro vecindario cósmico, una diminuta galaxia enana llamada Leo I—un tenue satélite que orbita la Vía Láctea a unas 820,000 años luz de distancia—ha sorprendido a los astrónomos con un pesado secreto en su núcleo. Esta pequeña galaxia esferoidal, aproximadamente 30 veces más pequeña y mucho menos masiva que la nuestra, alberga un agujero negro central que tiene un impacto gravitacional casi comparable al de Sagittarius A*, la bestia supermasiva que reina en el corazón de la Vía Láctea (alrededor de 4 millones de masas solares). El descubrimiento, reportado por primera vez en 2021 por María José Bustamante-Rosell y sus colegas, provino de un seguimiento meticuloso de las velocidades estelares con el espectrógrafo VIRUS-W en el Telescopio Harlan J. Smith de 2.7 metros del Observatorio McDonald. Alimentar esas velocidades orbitales en modelos de supercomputadora sofisticados reveló una distribución de masa que exigía un pesado agujero negro central—mientras dejaba sorprendentemente poco espacio para la materia oscura en las regiones más internas de la galaxia. Esto contradice suposiciones de larga data: se pensaba que las galaxias enanas como Leo I eran laboratorios de materia oscura, con agujeros negros mínimos. En cambio, este monstruo sobredimensionado (estimado en ~3 millones de masas solares en el análisis original) domina la gravedad del sistema, desafiando todo lo que pensábamos saber sobre cómo crecen los agujeros negros y las galaxias, y sugiere caminos de formación exóticos—quizás colapsos directos en el universo temprano o fusiones antiguas—y abre la puerta a una nueva población de fusiones de agujeros negros que futuros detectores de ondas gravitacionales como LISA podrían captar un día ondulando a través del espacio-tiempo. (Nota: Un reanálisis en 2024 cuestionó la afirmación original de supermasividad, sugiriendo que el agujero negro—si está presente—es probablemente más pequeño, en su mayoría de masa intermedia (~10⁵ masas solares como límite superior), aunque el debate mantiene viva la misteriosa y las implicaciones emocionantes.) Artículo original:
María José Bustamante-Rosell et al., “Análisis Dinámico de la Materia Oscura y la Masa del Agujero Negro Central en la Galaxia Enana Esferoidal Leo I,” The Astrophysical Journal.

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