El paisaje ha funcionado durante mucho tiempo como una especie de gramática visual: un conjunto de convenciones que hacen que la "naturaleza" sea legible. Escribimos una reflexión sobre los Paisajes Simulados de @bagdelete como un estudio de esa gramática visual, y lo que sucede cuando esas convenciones flotan libres de un lugar. ↓ Léelo a continuación El trabajo de Noper es una lección sobre cómo las imágenes de paisajes funcionan como una gramática visual. La serie no está atada a ubicaciones específicas, y es precisamente esta flexibilidad la que revela cómo el paisaje se ha construido históricamente a partir de convenciones reutilizables en lugar de solo de la naturaleza. La pintura, las imágenes digitales tempranas y los hábitos compositivos de la fotografía se convierten en el fondo compartido que hace que las escenas sean legibles. El argumento gira en torno al reconocimiento. La atmósfera, la escala y el detalle no son adornos neutrales, sino dispositivos que persuaden al ojo a aceptar una escena como habitable y real. Noper utiliza estas pistas para generar presencia, y luego hace que la presencia se sienta inestable al separarla del lugar. Visto de esta manera, el trabajo reabre debates sobre el paisaje como forma pura sin afirmar que la forma es inocente. Si un sistema puede reproducir el estado de ánimo de la naturaleza a partir de patrones en las imágenes, entonces el estado de ánimo pertenece a un archivo cultural tanto como a cualquier terreno. Se empuja al espectador a notar su propio archivo interno activándose en tiempo real. Lo que la serie ofrece no es el fin del paisaje, sino una visión más clara de cómo el paisaje siempre ha sido representado en existencia. Reenmarca lo "natural" como un acuerdo estético ensamblado a lo largo del tiempo. La presencia alterada es el momento en que el acuerdo se vuelve visible, y el espectador reconoce que lo que se siente inmediato es a menudo un ensayo de imágenes anteriores.