La disrupción de la IA está haciendo que algunas verdades fundamentales salgan a la luz, no porque sean nuevas, sino porque la introducción de nuevos paradigmas nos invita a repensar las cosas. Es una invitación a cuestionar narrativas comunes y procesos establecidos. Un ejemplo destacado es la importancia del gusto y el diseño en los negocios. La ventaja de una gran marca ha sido demostrada durante mucho tiempo en el mercado, sin embargo, anteriormente se había desestimado bajo la pretensión de que las características y capacidades objetivas del producto importaban más. Un gran diseño es un poderoso comunicador y medio de creación de valor. Expresa lo que las palabras rara vez pueden compensar. Informa cómo entendemos, usamos y valoramos las cosas. Siempre ha sido importante y seguirá siendo importante. Es un buen recordatorio de que no deberíamos necesitar cambios de paradigma para cuestionar y hacer surgir verdades. También es un buen recordatorio de que la creación de valor no es solo objetiva y tangible; hay una inmensa oportunidad para que el valor se cree psicológicamente, con un marco estratégico, una gran marca y un diseño visual.