El núcleo de la fuerza interior reside en si te conviertes en el tomador absoluto de decisiones de tu propia vida. La fuerte resistencia a la presión y la estabilidad emocional son solo apariencias, y el verdadero núcleo está en si tienes control absoluto sobre cada decisión que tomas, te atreves a elegir, admites cuentas y no miras atrás, lo cual es un alto grado de autonomía. Las personas con corazones frágiles a menudo dependen de otros para sus sistemas de toma de decisiones, y las expectativas parentales, los relojes sociales y las emociones de la pareja pueden alterar fácilmente sus decisiones vitales. Las personas altamente autónomas tienen límites claros, no se ven afectadas por evaluaciones externas, pueden retirarse de forma decisiva ante cosas malas, nunca mirar atrás ante el daño, permiten que la información externa fluya, pero no permiten que la información reescriba su núcleo subyacente. Tu dolor y felicidad deben venir de la aplicación de tu propia voluntad, no de la retroalimentación de los demás.