La mayoría de los comentarios presentan el ataque de Estados Unidos a Venezuela como una simple historia sobre el petróleo. Ese encuadre es analíticamente superficial. Sí, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Pero este es predominantemente crudo pesado, alto en azufre, que requiere mucho capital para refinar y está estructuralmente desfavorecido en un mundo en proceso de descarbonización. La variable más relevante está en otro lugar. Venezuela se asienta sobre importantes reservas de tierras raras y minerales estratégicos, junto a su vecina Guyana. Estos minerales sustentan las baterías, el almacenamiento de energía, la fabricación avanzada, los sistemas de defensa y la infraestructura de IA. El petróleo puede sustituirse, mezclarse o evitarse mediante renovables y electrificación. Las cadenas de suministro de tierras raras no pueden. Visto desde esta perspectiva, Venezuela es menos una apuesta petrolera y más una cobertura geopolítica contra el dominio mineral centrado en China.