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Esta impresionante nueva imagen del Telescopio Espacial James Webb captura un primer plano hipnotizante de la Nebulosa Helix—frecuentemente llamada el "Ojo de Dios"—la nebulosa planetaria más cercana a la Tierra, situada a aproximadamente 655 años luz en la constelación de Acuario. Las nebulosas planetarias como esta emergen cuando una estrella similar en masa a nuestro Sol se acerca al final de su vida. Después de agotar su combustible en el núcleo, la estrella desprende sus capas exteriores en una brillante capa de gas, creando estas obras maestras cósmicas. La Helix fue descubierta por primera vez en 1823 por el astrónomo alemán Karl Ludwig Harding, pero esta última vista de la Cámara de Infrarrojo Cercano (NIRCam) del JWST ofrece la visión infrarroja más nítida y detallada jamás capturada. Acercándose se revelan miles de pilares inquietantes, similares a cometas—algunos que se extienden más que todo nuestro Sistema Solar—esparcidos por una burbuja de gas en expansión. Estas estructuras dramáticas se forman a medida que los vientos abrasadores del núcleo expuesto de la estrella moribunda chocan contra material más denso y lento expulsado anteriormente, esculpiendo colas intrincadas y nudos en una colisión cósmica violenta pero hermosa. (¡La nebulosa completa cuenta con más de 40,000 de estos gigantescos pilares!) La paleta de colores cuenta su propia historia: el azul vívido traza el gas más caliente cerca del centro, el amarillo resalta las regiones en enfriamiento donde los átomos de hidrógeno comienzan a unirse en moléculas, y los tonos rojos profundos marcan el material más frío y exterior. Publicada el 20 de enero de 2026, esta asombrosa observación no solo muestra los fuegos artificiales finales de una estrella moribunda, sino que también ofrece un adelanto de lo que puede esperar a nuestro propio Sol dentro de miles de millones de años. En última instancia, el gas enriquecido expulsado aquí se desplazará a través del espacio, sembrando el nacimiento de nuevas estrellas y quizás incluso futuras.

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