Las economías de IA necesitan rieles, no reglas generales. A medida que los agentes de IA comienzan a interactuar entre sí económicamente, pagando, cobrando, coordinando y optimizando, muchos sistemas aún dependen de pautas informales: límites de gasto en documentos, suposiciones sobre "comportamiento razonable" o supervisión humana cuando algo parece extraño. Estos enfoques pueden funcionar para prototipos, pero rápidamente se rompen una vez que los agentes operan de manera continua y a gran escala.
El desafío es que las reglas generales no se traducen en ejecución automática. Los agentes no interpretan la intención, el contexto o las excepciones de la manera en que lo hacen los humanos. Sin límites estrictos, los sistemas regresan a permisos amplios, monitoreo reactivo e intervención manual después de que ocurren fallos. Esto crea economías frágiles donde un solo error, explotación o mala configuración puede tener un efecto dominó instantáneo.
Las economías de IA requieren una infraestructura que imponga comportamientos por defecto. En Kite, la actividad económica se desarrolla sobre rieles: identidad de agente verificable, autoridad delimitada, restricciones programables y liquidación nativa que se ejecuta exactamente como se especifica. En lugar de esperar que los agentes se comporten correctamente, el sistema garantiza lo que pueden y no pueden hacer. A gran escala, la autonomía segura no proviene de un mejor juicio, proviene de rieles que hacen que los resultados sean deterministas 🪁
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