Los números no hablan por sí mismos. Las historias sí. Las ganancias te dicen lo que sucedió. No te dicen por qué, qué aprendimos o a dónde vamos a continuación. La mayoría de las empresas se detienen ahí. Pierden la oportunidad de hacer que el negocio sea legible. Esa es una de mis partes favoritas del trabajo.