Así que la historia dice que Irán estaba gobernado por Zahhak, un tirano malvado que tenía dos serpientes creciendo de sus hombros que requerían una comida diaria de cerebros humanos. Durante décadas, el país vivió aterrorizado mientras sacrificaban a jóvenes para alimentar a las serpientes. Un día, Kaveh, un simple herrero que ya había perdido a varios hijos a manos de las serpientes, entró en la corte tirántica cuando arrestaron a su último hijo restante. Zahhak, intentando mantener una fachada de justicia, liberó al hijo pero pidió a Kaveh que firmara un documento que atestiguara la "justicia" y "misericordia" del rey. Kaveh leyó el documento, lo destrozó en pedazos frente al tribunal y salió marchando. Se quitó el delantal de herrero de cuero, lo colocó en una lanza y lo usó como estandarte para animar al pueblo. Este delantal, el Derafsh-e Kaviani, se convirtió en el símbolo de la independencia iraní y de la resistencia contra la tiranía.