En las primeras fases de los proyectos, no hay ingresos, ni datos de uso significativos, ni métricas objetivas. En ese entorno, las narrativas y las emociones se convierten en la forma predeterminada de debida diligencia. Prefiero simplemente ver trabajar a los equipos. Los proyectos lanzan tokens primero. Los equipos se construyen en público. Los traders utilizan el contenido como diligencia debida. La ejecución es visible desde el principio, y el capital amplifica lo que ya muestra una demanda clara. Los capitalistas de riesgo no deberían decidir qué se construye. Deberían reforzar lo que el mercado ya ha validado.