Cuando tu lógica ya ha señalado la dirección, pero tu cuerpo elige quedarse en la zona de confort, esta ruptura genera una toxina llamada ansiedad. El costo de la evasión: cada retroceso alimenta el código del miedo en tu cerebro. Tu sistema nervioso gradualmente desarrollará una inercia llamada aversión, que finalmente hará que el estrés y la ansiedad se arraiguen en tu sistema. El poder de la acción: incluso un asalto caótico, imperfecto y lleno de fallos es superior a quedarse estancado. Porque la acción es el único antídoto contra la ansiedad. El poder de la repetición: el cerebro nunca escucha lo que piensas, solo observa lo que haces. Tu comportamiento repetido es el algoritmo de vida que estás escribiendo. No esperes a estar listo para partir, evoluciona en medio del caos. Cuando comienzas a moverte, esas sombras que alguna vez te asfixiaron se disiparán como la niebla con el sonido de tus pasos.