Imagina una obra maestra cósmica suspendida en el cielo austral: NGC 1365, la Gran Galaxia Espiral Barrada, un coloso impresionante que empequeñece nuestra Vía Láctea. Flotando a unos 56 millones de años luz en la constelación de Fornax, este colosal universo insular se extiende a unos asombrosos 200.000 años luz de diámetro, aproximadamente el doble del diámetro de nuestra galaxia natal. Lo que distingue a NGC 1365 es su audaz y luminosa barra central: un enorme río de estrellas antiguas y polvo arremolinado que atraviesa el núcleo como una autopista gravitatoria. Este bar no se queda ahí; actúa como un motor implacable, canalizando torrentes de gas y polvo hacia el interior para alimentar feroces explosiones de nacimiento estelar en el corazón de la galaxia. En lo profundo de ese torbellino ardiente acecha un monstruo: un agujero negro supermasivo que pesa más de 2 millones de masas solares (aproximadamente la mitad de la masa de Sagitario A* en nuestra propia galaxia). Este titán gravitacional gira a un ritmo vertiginoso—casi a la velocidad de la luz—distorsionando el propio espacio-tiempo en su furioso torbellino. Desde lejos, la galaxia adopta una pose dramática en forma de Z, con sus dos enormes brazos espirales exteriores barriendo hacia el norte y el sur desde los extremos de la barra. Estos brazos arden con la luz azul eléctrica de innumerables estrellas recién nacidas, mientras que retratos recientes del Telescopio Espacial James Webb revelan un secreto aún más asombroso: una intrincada red de filamentos polvorientos, conchas brillantes y enormes burbujas cavernosas talladas en los brazos en espiral. Estas estructuras fantasmales —esculpidas por los vientos feroces, la radiación y las explosiones de supernovas de cúmulos estelares jóvenes— revelan la violenta y hermosa danza entre las estrellas recién nacidas y el medio interestelar circundante. NGC 1365 no es solo una galaxia: es una potencia cósmica viva y palpitante, donde la gravedad, la formación estelar y la física de los agujeros negros chocan de forma espectacular. (Fuente: NASA Science, con detalles de observaciones recientes del JWST y datos astronómicos)