Un joven de 19 años que ganaba el salario mínimo en Dairy Queen enseñó integridad a un multimillonario. En 2013, Joey Prusak vio a una mujer quedarse con un billete de 20 dólares que se le había caído un cliente ciego. La enfrentó, se negó a notificarla cuando mintió, luego sacó 20 dólares de su propio bolsillo (dos horas de sueldo) y se los dio al ciego—en silencio, sin alarde. Un cliente lo vio y envió un correo a la tienda. La historia explotó. Warren Buffett (propietario de Dairy Queen) llamó personalmente para darle las gracias e invitó a la junta de accionistas de Berkshire Hathaway. Desconocidos donaron dinero para la universidad, las empresas ofrecieron trabajo, un equipo de hockey le regaló entradas para la suite. La frase de Joey cuando le preguntaron por qué: "Simplemente estaba haciendo lo que creía correcto. Lo hice sin siquiera pensarlo demasiado." A veces, el acto más pequeño de la persona menos poderosa recuerda a todos cómo es el verdadero personaje. ¿Quién fue la última persona que viste hacer lo correcto en silencio cuando nadie miraba?