Casi con toda seguridad veremos al menos una empresa de NFT tener un desempeño excelente en productos físicos, de forma genuina y orgánica, dado cuánto capital se está invirtiendo en esa dirección. Lo que no entiendo del todo es por qué la industria parece tan ansiosa por alcanzar mercados físicos con márgenes mucho más bajos, donde los mayores retos siguen siendo el reconocimiento de marca y la distribución. Sí, tener tu propio token puede financiar años de experimentación, y probablemente por eso veremos algunos éxitos. Pero alejarse de los productos nativos digitales y de alto margen para perseguir lo contrario, con altos costes de producción, inventario y envío, parece un inusual predeterminado. Si, en cambio, reconocemos el token como el producto, entonces las incursiones en el espacio de carne empiezan a tener sentido. En ese encuadre, los bienes físicos se convierten en una inversión de marketing, diseñada para profundizar en la cultura y atender a audiencias nativas digitales, que ya son las más probables compradoras del token. En cualquier caso, ¡es emocionante ver cómo el web3 revoluciona los modelos de negocio tradicionales de esta manera!