El Mundo Cada escuela tenía una LunchTable. Lo que la mayoría de la gente no sabe es que la cafetería nunca fue solo una cafetería. Era la primera arena. El poder no se ganaba en las aulas. Se ganaba en intercambios, favores, amenazas, alianzas y traiciones hechas sobre mesas manchadas y pizza fría. Cartas, bocadillos, secretos, retos—todo tenía valor. Todo podía ser aprovechado. Años después, los niños crecieron. Las reglas no. Ahora la LunchTable existe como una meta-arena, donde arquetipos nacidos del caos infantil se manifiestan como Monstruos, Hechizos, Trampas y Entornos. El juego trata sobre control, impulso y presión psicológica, no sobre moralidad. No estás aquí para jugar limpio. Estás aquí para ganar $LUNCH para siempre. El tiempo de sueño casi ha terminado, gente... se les ha avisado.