La obesidad no es el resultado de un "mal funcionamiento hormonal." Las hormonas que causan hambre evolucionaron en entornos de escasez donde un fuerte impulso alimentario era necesario para la supervivencia. En un período relativamente corto de tiempo, nuestro entorno cambió de uno de escasez calórica a uno de abundancia calórica, y no hemos tenido suficiente tiempo para adaptarnos. La obesidad generalizada es el resultado de un desajuste ambiental, no de un "mal funcionamiento hormonal."