Temas en tendencia
#
Bonk Eco continues to show strength amid $USELESS rally
#
Pump.fun to raise $1B token sale, traders speculating on airdrop
#
Boop.Fun leading the way with a new launchpad on Solana.
El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha revelado una sorprendente población de agujeros negros masivos que ya existían cuando el universo tenía menos de mil millones de años. Estos colosos presumen de masas que van desde millones hasta miles de millones de veces las del Sol, pero residen en galaxias notablemente pequeñas y jóvenes.
Las excepcionales capacidades infrarrojas del JWST le permiten atravesar el polvo cósmico y capturar la luz desplazada al rojo de estas galaxias tenues y distantes—luz estirada por la expansión del universo. Esto permite a los astrónomos presenciar cómo los agujeros negros crecían activamente en paralelo con las primeras generaciones de estrellas durante el amanecer cósmico.
Estos descubrimientos suponen un gran desafío para los modelos convencionales de formación y crecimiento de agujeros negros. Los escenarios estándar —donde los agujeros negros emergen de los restos de estrellas masivas— simplemente no permiten suficiente tiempo para que se hinchen hasta tamaños tan gigantescos en el universo primitivo. En cambio, los hallazgos del JWST apoyan canales de formación más exóticos, como el colapso directo de enormes nubes primordiales de gas o procesos de acreción extremadamente eficientes y prolongados dentro de los densos entornos del joven cosmos.
Al vincular la evolución de los agujeros negros tan estrechamente con el nacimiento de las primeras galaxias, estas observaciones están transformando nuestra visión de las primeras épocas del universo. Lejos de ser meras adiciones en etapas avanzadas, los agujeros negros supermasivos parecen haber desempeñado un papel central y motor en la esculpción de esta estructura a gran escala desde el principio.
Fuentes: NASA, Telescopio Espacial James Webb, Astronomía de la Naturaleza, Astrophysical Journal Letters

Populares
Ranking
Favoritas
