Los multilingües tienen un "complemento físico" que obliga al cerebro a ser racional: piensa en un idioma extranjero. La lengua materna une tu cerebro emocional (sistema límbico), pero los idiomas extranjeros son aprendidos arduamente por el cerebro lógico (lóbulo prefrontal) y tienen la función de "protección emocional". La próxima vez que tomes una decisión difícil y te sientas abrumado, intenta escribirlo a un segundo idioma y revísalo, y verás que podrás tomar mejores decisiones.