No iba a escribir esta publicación, pero siento que es importante. Cuando estaba en el instituto me hice buen amigo de uno de los chicos "guays". A las chicas les encantaba, a los chicos les encantaba estar con él. Era guapo, atlético, carismático y, como descubrí, amable. En el colegio era el niño raro. Yo era sudafricano y huyó del país debido a la agitación y no me gustaron mucho al llegar a Nueva Zelanda. Me percibían como racista y diferente. (Fui el primer sudafricano que conocieron). Así que hacer amigos fue MUY difícil. Entonces conocí a Rah. Se sentaba conmigo, bromeaba conmigo, se reía de mis chistes y, lo más importante, se tomaba el tiempo para conocerme. Tampoco era blanco, no es que eso importe, pero le da aún más la imagen de lo amable que fue cuando habría sido tan fácil encasillarme. Vio lo que era yo y se tomó el tiempo para conocerme. Me presentó a todo el mundo, chicas y chicos. A partir de esto, poco a poco fui siendo aceptado en el colegio. Un día, iba a clase, llegué tarde y tenía que apresurarme para llegar a tiempo. Entonces me encontré con Rah, que me dijo: "Oye Craig, ¿puedo hablar contigo?" ...