Mucha gente tarda en actuar, no porque no sea capaz, sino porque piensa demasiado en el mundo exterior. La deificación excesiva de personas, organizaciones y relaciones exitosas es, en esencia, deprimir a uno mismo de forma invisible. La apoteosis suele venir de la ignorancia. Cuando solo vemos resultados, etiquetas y aura, sobrestimamos a los demás, nos subestimamos a nosotros mismos e ignoramos la experiencia y habilidades que hemos acumulado.