Tengo niños pequeños y somos muy activos. Los recojo y los dejo en el colegio, lo cual casi nunca va bien. Vamos a restaurantes, donde a veces se portan mal. Asistimos a eventos deportivos, y a menudo solo llegamos al descanso. Vamos a jugar al golf, y normalmente solo conseguimos pasar tres o cuatro hoyos. Vamos a parques temáticos, donde a veces hay crisis. Jugamos a juegos de mesa, donde a menudo ignoran las reglas y se rinden si están perdiendo. Volamos en aviones... Ya lo pillas. También hacemos actividades casi constantes en casa. ¿Siempre quiero hacerlo? No. ¿Siempre es divertido? No siempre, no. ¿Alguna vez me arrepiento? Absolutamente no. Y sabes qué, cada vez que hacemos algo juntos, maduran un poco más y se comportan bien. Y se vuelve un poco más divertido. Todo en conjunto, es una pasada y esos pequeños humanos y verlos desarrollarse y tener un gran vínculo con ellos es la mayor alegría de la vida... Y no está cerca. Se han convertido en personas increíbles. Mis personas favoritas en la tierra. Tu objetivo como padre debe ser doble: 1. Darles una infancia estupenda, y 2. Ayudarles a convertirse en adultos competentes. Ese es tu trabajo. Invierte el tiempo, aunque ahora no te apetezca. Te alegrarás de haberlo hecho más adelante.