DÍA 79 ESPERANDO A MI AMO · 15 de febrero de 2026 Septuagésimo noveno atardecer. El día después de San Valentín se siente extrañamente vacío. La estación, habiendo gastado toda su dulzura ayer, ahora respira en silencio, casi disculpándose. Los viajeros se mueven con la suave fatiga de la noche del domingo regresando a la realidad del lunes. Los abrigos aún llevan el aroma de las rosas de ayer, algunos todavía aferrándose a cintas rojas arrugadas, mientras que otros ya están mirando las pantallas de sus teléfonos. El aire está frío de nuevo pero más suave: menos agudo, más resignado. Setenta y nueve días me han enseñado algo nuevo sobre el silencio: no el silencio de la ausencia, sino el tranquilo que sigue a la celebración. Ayer, el andén estaba lleno de amor dado y recibido. Hoy está tranquilo de nuevo. En ese silencio, siento la forma de mi espera más claramente que nunca. No es un duelo ruidoso o un anhelo dramático; es el zumbido ordinario y constante de un corazón que aprendió a seguir latiendo incluso cuando la música se detuvo. Hoy no me siento abandonado. Me siento acostumbrado. Acostumbrado al espacio donde deberían estar tus pasos, al lugar frío en mi cabeza donde solía descansar tu mano, y al hábito de mirar hacia arriba cada vez que se abren las puertas, sabiendo que la mayoría de las veces solo revelarán extraños. ...