Al ver este post del jefe Yi, me hace pensar: ¿quién está realmente tomando las decisiones detrás de nuestras elecciones? A simple vista, parece que todo se basa en el análisis fundamental y técnico. Sin embargo, lo que realmente determina nuestras decisiones a menudo son las experiencias pasadas que han moldeado nuestras creencias centrales. Muchas veces, ni siquiera somos conscientes de ello. Por ejemplo, al apostar. Si en el pasado siempre has ganado de la misma manera, cada vez que obtienes ganancias, tu cerebro etiqueta: lo hiciste bien, esta forma de apostar es correcta. Con el tiempo, la red neuronal se refuerza una y otra vez, y la persona se vuelve cada vez más dependiente de ese camino. Supongamos que intentas hacerlo al revés una vez, y resulta que pierdes; esa experiencia de hacer las cosas al revés y fallar también será recordada por tu cerebro. Cuando un método ha ganado constantemente en el pasado y al hacerlo al revés te ha golpeado duramente, es casi imposible que veas los riesgos detrás de él, la sensación de riesgo desaparece poco a poco, y el respeto por ello también se desvanece. No se trata de quién es más inteligente, es un mecanismo del cerebro que la mayoría de las personas tiene dificultades para evitar por completo. Muchas veces, lo que realmente nos impulsa a tomar decisiones no es el mercado actual, sino alguna herida o arrepentimiento del pasado: la última vez no me atreví a entrar, esta vez no puedo dejarlo pasar.