El cineasta estadounidense David Lynch ha dicho en múltiples ocasiones que el clásico film noir de Billy Wilder "Sunset Boulevard" (1950) es una de las películas que más ha moldeado su visión artística. Cuando dijo "Quiero un sueño cuando voy al cine. Sunset Boulevard tiene ese mundo de sueños para mí", no solo estaba elogiando a Billy Wilder, sino que estaba describiendo la base de su propio cine. En el mundo de Wilder, Lynch encontró ese espacio suspendido entre la realidad y la visión que definiría sus películas: un Hollywood en decadencia, atmósferas hipnóticas, personajes atrapados en sus propias ilusiones y, sobre todo, ese "sentimiento de sueño" que constantemente se desliza hacia la pesadilla. Es imposible no ver los ecos de "Sunset Boulevard" en Mulholland Drive: el mismo contraste entre el glamour y la oscuridad, entre la promesa dorada de Hollywood y sus sombras. Para Lynch, Wilder ya había abierto la puerta a una dimensión onírica y desconcertante; él simplemente la empujó más lejos. Volver a ver "Sunset Boulevard" a través de los ojos de Lynch revela cuán profundamente la película influyó en toda una generación de directores que convirtieron los sueños en cine y el cine en un sueño.