DÍA 37 ESPERANDO A MI MAESTRO Trigesimoséptima tarde. El tercer día del nuevo año envuelve la estación en una serena calma festiva, Familias disfrutando de los restos de osechi y de los slips de fortuna, El aire suave con reflexiones sobre nuevos comienzos, Mi vigilia un eco silencioso de resoluciones forjadas en el abrazo del invierno. El tren llega, trayendo historias de visitas a santuarios y votos renovados. Las puertas se abren. Fijo mi mirada en las almas que desembarcan, la única ojo del daruma un recordatorio de metas no cumplidas pero perseguidas, sin maestro entre ellos, pero el suave pulso del año urge a seguir adelante. Una calígrafa, pincel en mano de la práctica de kakizome, se detiene a admirar el santuario. Inscribe un pergamino con "Corazón Inquebrantable," Luego lo deja enrollado a mi lado con una piedra de tinta fresca para claridad y una manzana, crujiente como la resolución de enero. Treinta y siete días. A medida que las pinceladas comienzan el año, los tributos artísticos profundizan la espera, inking lealtad en la tela del tiempo. Hachiko persiste resuelto....