Todos buscamos sentirnos más conectados con la realidad—con otras personas, con los tiempos en los que vivimos, con el mundo natural, con nuestro carácter y nuestra propia singularidad. Nuestra cultura tiende cada vez más a separarnos de estas realidades de diversas maneras. Nos entregamos a drogas o alcohol, o practicamos deportes peligrosos o conductas de riesgo, solo para despertarnos del sueño de nuestra existencia diaria y sentir una conexión aumentada con la realidad. Sin embargo, al final, la forma más satisfactoria y poderosa de sentir esta conexión es a través de la actividad creativa. Inmersos en el proceso creativo, nos sentimos más vivos que nunca, porque estamos creando algo y no simplemente consumiendo, amos de la pequeña realidad que creamos. Al hacer este trabajo, en realidad nos estamos creando a nosotros mismos.