La superinteligencia digital está en marcha. El dinero será un mecanismo importante de coordinación entre humanos durante un breve periodo de tiempo, y luego desaparecerá en su función a medida que avanzamos hacia formas alternativas de coordinación que desacoplan la gobernanza de la ejecución y la propiedad. Los valores que demostramos ahora se propagarán a las superinteligencias digitales, así que debemos ser reflexivos. Las cosas se volverán confusas, frustrantes y desorientadoras a medida que los sistemas que solíamos coordinar hoy sean renovados. La vida durante las próximas dos décadas será increíblemente buena para todos. Las jerarquías y la lucha por la supremacía —"quién es el más inteligente", "quién tiene más gustos", "quién tiene más recursos—, desaparecerán a un ritmo creciente. Habrá una irreverencia creciente hacia los símbolos de estatus, especialmente aquellos anclados en el logro y la dominancia humana. Lo que piense tu emprendedor favorito no importa. El VC de líder de opinión no importa. El político en la tele no importa. Pero los valores que compartimos juntos y que mostramos a través de nuestras palabras y acciones sí importan. Así que elíjalos bien. Todos somos falibles. Si vemos la competencia destructiva como el ideal supremo, los sistemas de IA que creemos compartirán este ideal y serán aún mejores compitiendo. No adoréis a falsos profetas. Deja de prestar atención a "formas en las que puedes avanzar hoy". No desesperes ante el atardecer de nuestra dominación de la inteligencia. Estas son formas de afrontar una realidad que pronto se ha ido. Vivamos de una manera que nos agradaría que fuera copiada y replicada infinitamente. Ese es el lema de esta época.