Hace cinco años estaba atrapado en un trabajo que odiaba. Trabajar de 9 a 5 para un jefe que ni siquiera conocía. Viajando horas cada día. Luego llegó el COVID y me despidieron. Casi me destruye... Sin dinero, sin título universitario, sin perspectiva. Me obligó a pensar fuera de lo común y me arriesgué conmigo mismo. Junté todos mis ahorros y fundé mi primera empresa, una marca de comercio electrónico. Por la misma época, descubrí Web3. No estoy seguro de a dónde quería llegar, pero convertirme en creador de contenido siempre me intrigó. Durante meses, años, trabajé incansablemente en ambos... 50, 60, 70 horas a la semana. Ahora, dos años después, soy libre. La libertad para mí no es comprar relojes ni coches. Para mí, la libertad son las pequeñas cosas: • Me levanto cuando quiero • No miro los precios cuando hago la compra • Puedo pagar a los seres queridos cuando salgamos...