Hacer que la universidad y la sanidad funcionen más como un mercado competitivo de electrónica de consumo (más innovación, menos burocracia, competencia real en costes), y probablemente veríamos que las tendencias se parecerían mucho más a esa línea de televisión que se desploma... en lugar de las curvas de hospital y matrícula descontroladas. Menos decanos y administradores, más educación y sanidad reales impartidas de forma eficiente.