Parece que una experiencia común en la vida de las personas con alta autonomía es que, en algún momento, metafóricamente, se apoyan en una pared y descubren que hay una puerta oculta. Que alguna restricción que les han contado resulta no cumplir, y esto les permite experimentar algo positivo. Y a partir de esto adquieren la costumbre de comprobar si las paredes son realmente puertas, y cuanto más lo hacen, más ejemplos de puertas ocultas encuentran y más inclinados están a buscarlas. Está lejos de ser lo único que los diferencia, pero tener esa experiencia puede ser transformador.