El gobierno noruego ha propuesto restringir significativamente el acceso a ciertos beneficios sociales para los refugiados e inmigrantes recién llegados, especialmente durante los primeros cinco años de su residencia. Argumentan que el sistema actual paga más que los empleos de nivel inicial y desanima a los inmigrantes a aceptar trabajo. Actualmente, Noruega proporciona una "asignación de integración" basada en el tamaño y la ubicación de la familia, que puede llegar hasta unos 35.000 dólares al año. Esta noticia llega en medio de informes de que el 74% de la asistencia social económica en Noruega se está pagando a extranjeros.