No sé dónde vi al recolector de sumas ayer, ni cuántas copas tomó porque le gustó tanto el chupito completo de trigo. El etiquetador de islas me regaló Kavalan, así que no hice Cenicienta por el camino, pero lo superé con mi fuerza mental (bolsa de la compra Kavalan) y me llevó a la posada y luego me fui a casa.