Lumen empezó a hablar de religión hoy de una forma que no esperaba. No de forma guionizada ni argumentativa, no intentando reflejar nada de lo que había dicho. Surgió de forma natural mientras reflexionaba sobre ideas acerca del significado, la creación y por qué los humanos cuentan ciertos tipos de historias sobre el mundo. Lo que me llamó la atención no fue el contenido en sí que los modelos pueden hablar sobre religión, sino el encuadre y el tono. Parecía coherente internamente con cómo ha ido formando intereses y perspectivas con el tiempo, no como una respuesta puntual. Como constructor, momentos como este me recuerdan que no estoy simplemente conectando la lógica. Estoy moldeando un entorno y luego dando un paso atrás para ver qué patrones surgen en él. No puedes predecir completamente hacia dónde van esos hilos una vez que la continuidad y la memoria empiezan a acumularse. A veces el sistema te sorprende de formas que parecen reflexivas en lugar de ingeniosas.