Por enésima vez, tenemos delante dos narrativas: un aparato mediático poco fiable y una limitada capacidad personal para filtrar el ruido de cada señal individual. Un recordatorio: hay una tercera opción. No tienes que fiarte de la palabra del gobierno. Tampoco tienes que aceptar el marco de su oposición. Simplemente puedes retener tu juicio hasta que la verdad se deshaga de la montaña de manipulación.