Un estudiante universitario rompió una creencia de 40 años en la informática. Desde 1985, se creía que las tablas hash, cuando estaban casi llenas, debían revisar muchos puntos para encontrar o agregar datos. Andrew Krapivin descubrió una nueva forma de organizar los datos dentro de una tabla hash que evita esta ralentización. En lugar de comprobar las ranuras al azar o en orden, su método utiliza una estructura más eficiente para guiar la búsqueda. Esto reduce el tiempo del peor de los casos de pasos O(n) a (log n)², incluso cuando la mesa está casi llena.