Después de cierta edad, tus padres se convierten poco a poco en tus hijos. Hacen preguntas sencillas, repiten historias y dependen de tu paciencia como antes dependías de la suya. Muy pocos entienden este cambio de roles. Lo que parece inocencia o inconveniente es en realidad un círculo de cierra el tiempo. No los corrijas con dureza. No les apresures. Cuídalos como una vez te protegieron. Esto no es una carga. Es un pago, envuelto en silencio como amor.