La parte más extraña de la reciente oleada de startups neobancarias de la Generación Z que no tienen "KYC" como diferenciador competitivo es que todos los países del mundo literalmente exigen, por ley, que hagas KYC si tocas los barandales bancarios (directa o no) Así que, a menos que cambien las leyes, la ventaja competitiva es publicitar abiertamente el arbitraje regulatorio y/o infringir la ley — la verdad, es un punto de partida difícil