Mi preciosa Liv está llegando al final de su camino hasta aquí, y aun así sigue siendo una de las personas más fuertes que he conocido. Incluso ahora, en estos últimos y frágiles días, sigue levantándose. Lenta y deliberadamente para ir sola al baño. Sigue comiendo lo que puede, mordisco a bocado decidido. Se niega a rendirse simplemente, incluso cuando su cuerpo está tan cansado. Su espíritu arde tan intensamente que me deja sin aliento. Cada pequeño acto de independencia es su forma silenciosa de decir: "Sigo aquí. Sigo siendo yo." Verla luchar con tanta gracia y dignidad me rompe el corazón y lo llena al mismo tiempo. Me está enseñando, hasta el final, lo que es la verdadera fuerza. No es ruidoso, ni dramático, sino constante, terco y profundamente amoroso. Estoy tan orgullosa de ser su madre. Y tan agradecido por cada momento que quedaba. ❤️💔