Varias grandes empresas tecnológicas estadounidenses están preparadas para evitar nuevas regulaciones más estrictas bajo la próxima Ley de Redes Digitales de la Unión Europea. Google, Meta, Amazon, Netflix y Microsoft no enfrentarán obligaciones vinculantes a pesar de años de presión por parte de operadores de telecomunicaciones europeos. Se espera que la Comisión Europea presente la propuesta el 20 de enero. La Ley de Redes Digitales está diseñada para modernizar las normas de telecomunicaciones de la UE, aumentar la competitividad y acelerar la inversión en infraestructuras de banda ancha y fibra en toda la región. Mientras que las empresas de telecomunicaciones impulsaron contribuciones obligatorias de las grandes plataformas tecnológicas, el borrador adopta un enfoque más ligero. En lugar de requisitos exigibles, las mayores empresas estadounidenses se incluirían en un sistema de cooperación voluntaria centrado en el diálogo en lugar de en la regulación. La propuesta pretende reducir la fragmentación regulatoria y facilitar la inversión de los operadores de telecomunicaciones. También permite a los gobiernos nacionales ampliar el plazo de 2030 para la eliminación progresiva de las redes de cobre si la preparación de infraestructuras se retrasa. No se espera que todo el mundo en Europa esté de acuerdo. Algunos reguladores nacionales pueden resistirse a lo que consideran una ampliación de la autoridad de Bruselas, y el plan sigue requiriendo la aprobación de los Estados miembros de la UE y del Parlamento Europeo. El momento es notable dada la creciente tensión política. A finales de 2025, la administración Trump advirtió que Estados Unidos podría tomar represalias si los reguladores europeos atacaban injustamente a empresas estadounidenses con demandas, impuestos o nuevas normas. Funcionarios estadounidenses han señalado varias empresas europeas que se benefician de un amplio acceso a los mercados estadounidenses. La Ley de Redes Digitales puede aliviar la presión sobre los gigantes tecnológicos estadounidenses, pero es poco probable que ponga fin al estancamiento regulatorio más amplio.