Si yo fuera presidente, y las personas más ruidosas estuvieran en contra de mis políticas, sin importar cuáles fueran... La estrategia más inteligente sería impulsar muchos cambios 'controvertidos' de golpe, o en rápida sucesión, para que las voces se dividieran sobre qué tema protestar y, por tanto, todas se diluyeran. Al final, algunas decisiones pueden revertirse o considerarse incorrectas o imposibles, pero en general, se pueden ejecutar cambios con menos burocracia y resistencia.