Cuando otros te provocan, tienes la capacidad de curarlo hasta la muerte, pero eliges dejarlo ir, lo que se llama volumen abdominal. Si no tienes esta habilidad, los demás te provocan y eliges perdonar, esto se llama cobardía. Cuando la iniciativa está en tus manos, estás calificado para hablar sobre el vientre, y tu enemigo sabe mejor que tú si tienes barriga o cobarde.