El blackpilling representa el deseo de mantenerse al margen del flujo de la historia mientras se deleita en predecirla. Pero la historia no se presenta sola. Decir "no se puede hacer nada" no es en realidad una observación neutral. Es un acto político (o más bien una abdicación política). Y abdicar no impide que se tomen decisiones. Simplemente asegura que alguien más los va a hacer. Junto a su gemelo, el aceleracionismo, es básicamente la moralidad esclava de la política.